Saturday, July 17, 2004

LAS ESTRELLAS

Sentimiento de superioridad:
 
Justificación: En ningún modo. (Antecedentes directos de los artistas: los bufones).
 
Manifestaciones externas: Necesitan ser reconocidos por la calle para decir que les jode ser reconocidos. Creen realmente que su vida es superior a la de las demás personas, que a veces contribuyen a tal error mostrando actitudes vergonzantes de admiración y pleitesía. Adoptan aspectos llamativos: ellos se ponen gafas de sol pero todo lo demás exageradamente llamativo, para ser reconocidos y poder quejarse de ello. Ellas: pintorescos peinados, habla arrastrada, ropas disparatadas. En su confusión, creen que pueden hablar de política, historia, cultura... y que su opinión sea más valiosa que la de los demás. Normalmente, son hijos de otros artistas, pero esa circusntancia es para ellos una casualidad, no una causalidad. Ejemplo: Javier Bardem.


Autoimagen: Se perciben a sí mismos como ídolos de masas. Creen que su talento y su glamour son infinitos y que cada uno de sus movimientos es admirado por multitudes dispuestas a arrastrarse por un autógrafo suyo. Apelan a la "Cultura" para defender sus intereses meramente económicos y lanzar persecuciones contra los negritos manteros, invirtiendo aquello de "robar a los ricos para dar a los pobres" que dicen pregonar desde su izquierdismo, con la explicación de que los tales negritos son víctimas de mafias que les obligan a vender esos discos piratas (no lo cuestionamos, pero no creemos que eso sea en el 100% de los casos. Creemos que estos artistas deberían impulsar una fundación para liberar a estas personas y darles un trabajo). Por descontado que hay que proteger sus derechos de propiedad y sus vidas de fábula en chalets de lujo. NOTA: En ningún caso justificamos la piratería, sólo expresamos perplejidad ante el furibundo celo de algunos cantautores de izquierdas contra unos pobres parias.


Cura: Hay cura. La vejez, el paso de la moda, la caprichosa veleidad de la fama devuelven a estas personas a su auténtica dimensión... de personas. Algunos actores, cuando son viejos, reciben postreros homenajes de instituciones que recompensan... su vejez.


LOS POLÍTICOS

Sentimiento de superioridad:
 
Justificación: No (Salvo que se considere como tal la voluntad popular).
 
Manifestaciones externas: arrogancia extrema, uso despiadado del tópico y el lugar común. Insignificante autoexigencia intelectual. Increíble soberbia. Los coches oficiales empeoran el cuadro clínico. Las grandes risotadas cuando hablan por el móvil aumentan según el embrutecimiento mental y las comilonas. Gritan a sus subalternos. No leen libros, aunque sí periódicos.

Autoimagen: Se perciben a sí mismos como salvapatrias. Consideran que todo el mundo está obligado a reconocerles privilegios derivados de su cargo. Cuanto más bajo es éste, más prepotentes son y más común es la idea "usté no sabe con quién está hablando". En el caso de los concejales de pueblos, se agudiza el problema, porque todas las maifestaciones del mismo aparecen desnudas de encubrimiento o disimulo alguno, mientras que las perentorias competencias ponen de manifiesto la ridiculez de su vana presunción.  Cuanto más pequeño es el pueblo, más tonto es el tío... o la tía, que eso es tema aparte.
 
Cura: Hay cura. La pérdida del poder otorga al sujeto la sanación instantánea, especialmente su ésta conlleva la pérdida de coche oficial.

LOS ARQUITECTOS

Sentimiento de superioridad: Sí.
 
Justificación: No. Hacen edificios: simplemente. 
 
Manifestaciones externas: mirada altiva, movimientos ralentizados, mujer orgullosa, gafas de sol, prepotencia extrema con los obreros y capataces. Llevan los zapatos manchados de visitar obras, y eso les jode. 
 
Autoimagen: Se perciben a sí mismos como dioses, porque han oído decir que Dios es el arquitecto universal. No entienden por qué existen personas que no sean arquitectos, porque eso significa ser directamente escoria. ¿Por qué existen? ¡Para habitar las putas casas que hacen ellos!
 
Cura: No hay cura. Como mucho, se puede aspirar a una mejoría cuando se hunde alguna de las construcciones que han diseñado, pero el efecto de humildad dura poco.

LOS MÉDICOS

Sentimiento de superioridad: Sí. Se hacen llamar doctores. ¿Que su letra no la entiende la gente? ¡Que le den por culo a la gente!
 
Justificación: Sí, la verdad (Tienen en sus manos nuestras vidas)(Antecedentes directos de los médicos: los curanderos).
 
Manifestaciones externas: No consideran necesario mirar a la cara a la gentuza de sus pacientes. Disfrutan haciendo que los viejecitos comparezcan ante sus batas blancas como si fuera ante dioses, y no descartan las reverencias de la gente humilde como acicate para su posición. No permiten que un paciente opine sobre sus dolencias, y mucho menos que aventure opinión alguna sobre su diagnóstico. Mirada altiva, movimientos ralentizados, prepotencia extrema.
 
Autoimagen:
Se perciben a sí mismos como la razón del orgullo de sus madres. Piensan que hay dos tipos de personas: ellos, la élite, y los demás, la basura.
 
Cura: No hay cura. Paradójicamente, la enfermedad tiene un curso degenerativo, paralelo al empeoramiento de su letra.  

LOS PILOTOS

Sentimiento de superioridad:
 
Justificación: No (Antecedentes directos de los pilotos: taxistas, conductores de carretas).
 
Manifestaciones externas: mirada altiva, movimientos ralentizados, novia orgullosa que no pierde ocasión de pregonar el oficio de su cenutrio, gafas de sol, prepotencia extrema.
 
Autoimagen: Se perciben a sí mismos como leyendas del aire, influidos por la película Top Gun y tantas otras, creen realmente que su trabajo es una especie de epopeya y ellos son héroes que caminan tres pasos por encima de los demás mortales.
 
Cura: No hay cura. Sus altas remuneraciones les permiten llevar un tren de vida que retroalimenta su autoimagen, y sus complacidas mujeres engordan su vanidad hasta la vergüenza ajena.